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TRATAMIENTO DE QUEMADURAS Y SUS SECUELAS

Las quemaduras más frecuentes de nuestro medio son las sufridas en el hogar o en el entorno laboral. En estos ambientes, las quemaduras que con más frecuencia se ven son las solares (por baños de sol sin protección adecuada), las provocadas por agua o aceite hirviendo y las ocasionadas por el contacto de superficies muy calientes como pueden ser una plancha o el horno.

 

Las quemaduras pueden ser clasificadas en:

 

  • Primer grado: la quemadura afecta sólo a la capa más superficial de la piel, llamada epidermis, que suele presentar una coloración eritematosa (rojiza), que con el tiempo se irá descamando y regenerando completamente desde las capas más profundas. Provocan una sensación de escozor e incluso dolor.

 

  • Segundo grado: la quemadura suele presentar afectación no sólo de la epidermis, si no que también de la dermis, la segunda capa de piel. Son dolorosas y se suelen presentar con la presencia de flictenas (comúnmente llamadas ampollas) como consecuencia de la destrucción de la unión dermo-epidérmica en el caso de quemaduras de segundo grado superficial. En cambio, cuando se trata de quemaduras de segundo grado profundo, el aspecto suele ser de un color blanco mate.

 

  • Tercer grado: estas quemaduras profundas afectan a la capa más profunda de la piel, la hipodermis, también conocido como tejido celular subcutáneo. No suelen doler debido a la destrucción de las terminaciones nerviosas encargadas de transmitir la sensibilidad.

 

  • Cuarto grado: son las más graves y afectan a estructuras nobles como son tendones, músculo e incluso hueso.

 

El tratamiento de las quemaduras ha evolucionado a lo largo de los últimos años, reduciendo su mortalidad, pero ha aumentando el impacto en las secuelas funcionales, estéticas y de calidad de vida.

 

Cualquier paciente quemado es candidato a una mejoría de sus cicatrices y reconstruirlas. Hoy en día, gracias a la Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva se pueden aplicar multitud de tratamientos, entre los que se incluye las correcciones de las cicatrices, expansión tisular, microcirugía, injertos y colgajos, cirugía estética (liftings, rinoplastias, mamoplastias, etc.), lipofilling (injertos de grasa), tratamiento con células madre y trasplante de cara y de manos en casos muy severos.

 

Los tratamientos implementados van a depender del número y de la gravedad de las quemaduras y de sus secuelas. Hay pacientes con quemaduras o secuelas menores que requieren una o dos intervenciones, mientras que otros necesitan muchas más. En quemaduras o secuelas severas (grandes quemados) no es infrecuente tener que realizar decenas de intervenciones y extender el proceso durante muchos meses, incluso de uno a dos años.

 

Tras las intervenciones quirúrgicas, se deben seguir hábitos saludables de vida, con dietas equilibradas, proteger la zona operada de traumatismos y no exponerse al sol. Están indicadas las cremas cicatrizantes, prendas compresivas, gel de silicona, etc. El ejercicio físico es importante, aunque siempre dirigido por el equipo médico. Además, muchas secuelas de quemaduras tienen efectos funcionales, por lo que siempre hay que seguir un proceso de rehabilitación activa e intensiva.

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