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CIRUGÍA

DE OREJAS

(OTOPLASTÍA)

La otoplastía es la cirugía que se realiza para reposicionar las orejas prominentes o a una posición más normal, más pegadas a la cabeza, o para reducir el tamaño de las orejas grandes. Generalmente, la oreja presenta un crecimiento constante desde el nacimiento hasta los 6 a 7 años. Por esta razón se prefiere realizar esta cirugía en este período de la vida, ya que esto le evita al paciente el trauma psicológico que generan las burlas de sus compañeros sin alterar el crecimiento de la oreja. Sin embargo, se puede realizar en adultos, no existiendo mayores riesgos en esta edad.

 

​Con este procedimiento se busca corregir el exceso de proyección de la oreja, así como la profundidad de la concha, modificando de esta manera la posición de la oreja con respecto al cráneo, pero siempre dejando un margen de separación que permita la limpieza y el uso de gafas cómodamente.

 

¿Quiénes son candidatos?

 

Se recomienda a los padres observar el comportamiento del niño en relación a sus orejas prominentes; no se debe insistir en la cirugía hasta que el niño así lo desee. Aquellos niños que se encuentran a disgusto con sus orejas y quieren operarse van a cooperan más durante la intervención y están más contentos con el resultado. Por lo tanto, se considera que a partir de que la oreja deje de presentar un crecimiento constante hasta la edad adulta son candidatos a este tipo de procedimiento, siempre y cuando sean pacientes sanos o con padecimientos controlados.

 

​Muchos pacientes, niños o adultos, pueden estar inseguros acerca del resultado de la otoplastía. Tenga en cuenta que se pretende conseguir una mejoría, no la perfección absoluta. No espere una simetría exacta, que incluso quedaría poco natural.

 

​Antes de la cirugía

 

En la consulta inicial se realizará una historia clínica completa, así como una exploración física enfocada en la forma de sus orejas, lo más común es que éstas sean asimétricas, por lo cual nunca serán parecidas. También se discutirán las posibilidades quirúrgicas, determinando cuál es la opción que más le conviene. Se comprobará su estado de salud incluyendo aquellos problemas que puedan complicar la cirugía, como la tensión arterial alta, los problemas de coagulación o de cicatrización. Es importante que comente si fuma o toma alguna medicación, especialmente aspirina®, anti-inflamatorios, vitamina E, corticos esteroides, así como algunas medicinas naturistas como omega 3 y ginkgo biloba, ya que el consumo de todos estos pudiera ocasionar sangrados post quirúrgicos. Los fumadores deben dejar de fumar completamente al menos 3 semanas antes de la cirugía, para disminuir el riesgo de necrosis de la piel.

 

​Si decide someterse a este tipo de cirugía, se le explicará ampliamente las técnicas y el tipo de anestesia que se emplearán, dónde se realizará la cirugía, los estudios pre operatorios que tendrá que realizarse, así como los riesgos y el costo de la intervención. Se le proporcionará instrucciones específicas acerca de cómo prepararse para la cirugía, recuerde que un cumplimiento cuidadoso de éstas hará que la cirugía sea realizada en las mejores condiciones. No dude en preguntar todas las dudas que tenga, sobre todo aquellas relacionadas con sus expectativas y los resultados.

 

​La cirugía

 

La otoplastía se realiza siempre en quirófano, dentro de una clínica u hospital. Si el niño es pequeño, lo más recomendable es realizar la intervención bajo anestesia general. Para niños mayores y adultos, se empleará anestesia local asociada a sedación. Si se realiza de ésta ultima manera, el paciente se siente relajado y las orejas estarán insensibles al dolor; con anestesia general el paciente está dormido durante la operación. El procedimiento suele durar de dos a tres horas, aunque en casos complejos puede llevarse más tiempo.

 

​La técnica empleada dependerá del problema concreto. Generalmente se realiza una pequeña incisión en la parte posterior de la oreja para exponer el cartílago auricular. Después se esculpe el cartílago y se dobla hacia atrás; se pueden emplear puntos internos para mantener la nueva forma. En ocasiones, puede ser necesario extirpar una parte del cartílago para obtener una oreja más natural. Por último, se extirpa una cuña de piel de la parte posterior de la oreja. La cicatriz resultante de la otoplastía queda disimulada detrás de la oreja, únicamente en casos específicos será necesario realizar incisiones en la parte anterior. Tras la cirugía, se puede colocar, durante 24 horas, unos pequeños tubos a través de las heridas, para drenar cualquier líquido que se pudiese acumular. También se suele colocar un vendaje ligero y conformadores de algodón húmedo dentro de los surcos de las orejas.

 

Después de la cirugía

 

La mayoría de los pacientes, niños y adultos, se encuentran bien a las pocas horas de la cirugía. Las orejas pueden doler un poco los primeros días, pero se alivia fácilmente con medicación. Tome estrictamente los medicamentos indicados, generalmente son analgésicos y antibióticos (para evitar infección). En pocos días se cambia el vendaje por uno más ligero parecido a una cinta de pelo. Deberá mantener la cabeza elevada durante unos días después de la cirugía, para disminuir la inflamación. Los puntos de sutura se retiran a las dos semanas del procedimiento. Debe evitarse durante el primer mes y medio cualquier actividad en la que puedan doblarse las orejas.

 

La mayoría de los adultos vuelven al trabajo a los 5 días de la cirugía; los niños vuelven al colegio en unos 7 días, siempre y cuando tengan cuidado con las actividades físicas.

 

​Signos de Alarma

 

​Aumento del volumen en las orejas, dolor que no cede con analgésicos, alteración en la coloración de la piel o ampollas en esta, vómito incontrolable y alteración de la respiración.

 

​Complicaciones

 

​Son pocas las condiciones médicas como enfermedades tiroideas, cardiovasculares, problemas circulatorios, diabetes, hipertensión arterial, ojo seco, glaucoma, que harían de la otoplastía un procedimiento riesgoso. Sin embargo, si estas condiciones médicas están adecuadamente controladas y usted sigue adecuadamente las instrucciones e indicaciones que se le den, los riesgos y complicaciones son infrecuentes y mínimos. Pero siempre hay que tener en consideración que se pueden presentar las siguientes condiciones. Hematoma, que es la colección de sangre, por eso es importante que, si tiene sangrados espontáneos, predisposición a los moretones o ingiere aspirina o vitamina E, lo comente. Así mismo los drenajes que se dejan en el postoperatorio son un mecanismo de prevención. El riesgo de necrosis o muerte de la piel que se puede presentar aumenta si el paciente toma cortico esteroides o fuma, es por eso importante que el paciente deje de fumar por lo menos 3 semanas antes de la cirugía. Dependiendo del tipo de cicatrización algunos pacientes presenta cicatrices gruesas o ensanchadas y estos ameritarán tratamiento específico o retoques. Algunas otras posibles complicaciones son la infección y las reacciones a la anestesia. Sin embargo, como ya se comentó, se pueden minimizar los riesgos siguiendo de manera cuidadosa las instrucciones, tanto antes como después de la cirugía. 

 

Resultados y garantías

 

Es importante que entienda que las circunstancias y experiencias de cada individuo son únicas, al igual que la forma de comportarse de cada uno de los tejidos del organismo. Tenga en cuenta que cada persona tiene una anatomía específica, unas reacciones físicas y unas capacidades de curación distintas, y por tanto los resultados no son absolutamente predecibles. Sin embargo, éstos en la mayoría de los casos son muy satisfactorios y se sentirá feliz, siempre y cuando comprenda que el resultado no es inmediato. Las cicatrices dependiendo del caso, quedarán disimuladas detrás de las orejas o en los pliegues naturales de la parte anterior de las mismas; en cualquier caso, irán disminuyendo con el tiempo haciéndose poco visibles.